PETÉN
Ciudad de México, México
1,200 M2
2023
Los edificios de la época de los 50s en la colonia Vértiz Narvarte exhibían un estilo arquitectónico moderno, con líneas limpias, geometría audaz y fachadas minimalistas. En este contexto, se erigió en 1956 un edificio multifamiliar para clase trabajadora, diseñado por el arquitecto e ingeniero civil Enrique Hernández Camarena.
El edificio, de tres niveles, destacaba por fusionar elementos modernos y tradicionales. La fachada presentaba líneas limpias y simétricas, con amplios ventanales que permitían la entrada de luz natural, mientras que el uso de materiales como el concreto, la piedra y el vidrio aportaban un aire moderno y experimental. Los interiores, meticulosamente diseñados, ofrecían espacios amplios y funcionales con detalles arquitectónicos que realzaban la belleza del lugar. De este modo, el edificio en la calle Petén se convertía en un testimonio más de la evolución de la arquitectura nacional hacia formas más depuradas que reflejaban la búsqueda colectiva de una estética acorde con la visión moderna y progresista de la época.
65 años después, redescubrimos en este antiguo y olvidado edificio de 12 departamentos un valioso patrimonio urbano, merecedor de ser rescatado, rehabilitado y reinsertado al mercado inmobiliario con 24 unidades de una habitación rediseñadas y adaptadas a las necesidades actuales de sociedad que busca emprender y vivir ligero en la ciudad más importante de México.
El proyecto parte de un profundo respeto por el patrimonio y un firme deseo de preservar y realzar el carácter histórico de la edificación, contribuyendo paralelamente a la mejora de la colonia que en este caso se interviene. Al mismo tiempo, su motivación radica en tomar aquello que ha sido abandonado y dotarlo de una nueva vida, promoviendo la sustentabilidad en la ciudad.
Finalmente, este conjunto habitacional tiene como propósito elevar los valores humanos y enaltecer el entorno intervenido para crear espacios extraordinarios y accesibles que atraigan a personas dinámicas que desean invertir en la cultura de “su” colonia, habitar con conciencia, respaldar lo local y abrazar prácticas de vida sostenibles.
Fotografía:
Ariadna Polo


































































































Los edificios de la época de los 50s en la colonia Vértiz Narvarte exhibían un estilo arquitectónico moderno, con líneas limpias, geometría audaz y fachadas minimalistas. En este contexto, se erigió en 1956 un edificio multifamiliar para clase trabajadora, diseñado por el arquitecto e ingeniero civil Enrique Hernández Camarena.
El edificio, de tres niveles, destacaba por fusionar elementos modernos y tradicionales. La fachada presentaba líneas limpias y simétricas, con amplios ventanales que permitían la entrada de luz natural, mientras que el uso de materiales como el concreto, la piedra y el vidrio aportaban un aire moderno y experimental.
Los interiores, meticulosamente diseñados, ofrecían espacios amplios y funcionales con detalles arquitectónicos que realzaban la belleza del lugar. De este modo, el edificio en la calle Petén se convertía en un testimonio más de la evolución de la arquitectura nacional hacia formas más depuradas que reflejaban la búsqueda colectiva de una estética acorde con la visión moderna y progresista de la época.
Los edificios de la época de los 50s en la colonia Vértiz Narvarte exhibían un estilo arquitectónico moderno, con líneas limpias, geometría audaz y fachadas minimalistas. En este contexto, se erigió en 1956 un edificio multifamiliar para clase trabajadora, diseñado por el arquitecto e ingeniero civil Enrique Hernández Camarena.
El edificio, de tres niveles, destacaba por fusionar elementos modernos y tradicionales. La fachada presentaba líneas limpias y simétricas, con amplios ventanales que permitían la entrada de luz natural, mientras que el uso de materiales como el concreto, la piedra y el vidrio aportaban un aire moderno y experimental. Los interiores, meticulosamente diseñados, ofrecían espacios amplios y funcionales con detalles arquitectónicos que realzaban la belleza del lugar. De este modo, el edificio en la calle Petén se convertía en un testimonio más de la evolución de la arquitectura nacional hacia formas más depuradas que reflejaban la búsqueda colectiva de una estética acorde con la visión moderna y progresista de la época.
65 años después, redescubrimos en este antiguo y olvidado edificio de 12 departamentos un valioso patrimonio urbano, merecedor de ser rescatado, rehabilitado y reinsertado al mercado inmobiliario con 24 unidades de una habitación rediseñadas y adaptadas a las necesidades actuales de sociedad que busca emprender y vivir ligero en la ciudad más importante de México.
El proyecto parte de un profundo respeto por el patrimonio y un firme deseo de preservar y realzar el carácter histórico de la edificación, contribuyendo paralelamente a la mejora de la colonia que en este caso se interviene. Al mismo tiempo, su motivación radica en tomar aquello que ha sido abandonado y dotarlo de una nueva vida, promoviendo la sustentabilidad en la ciudad.
Finalmente, este conjunto habitacional tiene como propósito elevar los valores humanos y enaltecer el entorno intervenido para crear espacios extraordinarios y accesibles que atraigan a personas dinámicas que desean invertir en la cultura de “su” colonia, habitar con conciencia, respaldar lo local y abrazar prácticas de vida sostenibles.
Los edificios de la época de los 50s en la colonia Vértiz Narvarte exhibían un estilo arquitectónico moderno, con líneas limpias, geometría audaz y fachadas minimalistas. En este contexto, se erigió en 1956 un edificio multifamiliar para clase trabajadora, diseñado por el arquitecto e ingeniero civil Enrique Hernández Camarena.
El edificio, de tres niveles, destacaba por fusionar elementos modernos y tradicionales. La fachada presentaba líneas limpias y simétricas, con amplios ventanales que permitían la entrada de luz natural, mientras que el uso de materiales como el concreto, la piedra y el vidrio aportaban un aire moderno y experimental.
Los interiores, meticulosamente diseñados, ofrecían espacios amplios y funcionales con detalles arquitectónicos que realzaban la belleza del lugar. De este modo, el edificio en la calle Petén se convertía en un testimonio más de la evolución de la arquitectura nacional hacia formas más depuradas que reflejaban la búsqueda colectiva de una estética acorde con la visión moderna y progresista de la época.
65 años después, redescubrimos en este antiguo y olvidado edificio de 12 departamentos un valioso patrimonio urbano, merecedor de ser rescatado, rehabilitado y reinsertado al mercado inmobiliario con 24 unidades de una habitación rediseñadas y adaptadas a las necesidades actuales de sociedad que busca emprender y vivir ligero en la ciudad más importante de México.
El proyecto parte de un profundo respeto por el patrimonio y un firme deseo de preservar y realzar el carácter histórico de la edificación, contribuyendo paralelamente a la mejora de la colonia que en este caso se interviene. Al mismo tiempo, su motivación radica en tomar aquello que ha sido abandonado y dotarlo de una nueva vida, promoviendo la sustentabilidad en la ciudad.
Finalmente, este conjunto habitacional tiene como propósito elevar los valores humanos y enaltecer el entorno intervenido para crear espacios extraordinarios y accesibles que atraigan a personas dinámicas que desean invertir en la cultura de “su” colonia, habitar con conciencia, respaldar lo local y abrazar prácticas de vida sostenibles.
65 años después, redescubrimos en este antiguo y olvidado edificio de 12 departamentos un valioso patrimonio urbano, merecedor de ser rescatado, rehabilitado y reinsertado al mercado inmobiliario con 24 unidades de una habitación rediseñadas y adaptadas a las necesidades actuales de sociedad que busca emprender y vivir ligero en la ciudad más importante de México. El proyecto parte de en un profundo respeto por el patrimonio y un firme deseo de preservar y realzar el carácter histórico de la edificación, contribuyendo paralelamente a la mejora de la colonia que en este caso se interviene. Al mismo tiempo, su motivación radica en tomar aquello que ha sido abandonado y dotarlo de una nueva vida, promoviendo la sustentabilidad en la ciudad.
Finalmente, este conjunto habitacional tiene como propósito elevar los valores humanos y enaltecer el entorno intervenido para crear espacios extraordinarios y accesibles que atraigan a personas dinámicas que desean invertir en la cultura de “su” colonia, habitar con conciencia, respaldar lo local y abrazar prácticas de vida sostenibles.
Fotografía:
Ariadna Polo
PETÉN
Ciudad de México, México
1,200 M2
2023
© 2026 REIMS 502
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PETÉN
Ciudad de México, México
1,200 M2
2023
Los edificios de la época de los 50s en la colonia Vértiz Narvarte exhibían un estilo arquitectónico moderno, con líneas limpias, geometría audaz y fachadas minimalistas. En este contexto, se erigió en 1956 un edificio multifamiliar para clase trabajadora, diseñado por el arquitecto e ingeniero civil Enrique Hernández Camarena.
65 años después, redescubrimos en este antiguo y olvidado edificio de 12 departamentos un valioso patrimonio urbano, merecedor de ser rescatado, rehabilitado y reinsertado al mercado inmobiliario con 24 unidades de una habitación rediseñadas y adaptadas a las necesidades actuales de sociedad que busca emprender y vivir ligero en la ciudad más importante de México.
El proyecto parte de un profundo respeto por el patrimonio y un firme deseo de preservar y realzar el carácter histórico de la edificación, contribuyendo paralelamente a la mejora de la colonia que en este caso se interviene. Al mismo tiempo, su motivación radica en tomar aquello que ha sido abandonado y dotarlo de una nueva vida, promoviendo la sustentabilidad en la ciudad.
Finalmente, este conjunto habitacional tiene como propósito elevar los valores humanos y enaltecer el entorno intervenido para crear espacios extraordinarios y accesibles que atraigan a personas dinámicas que desean invertir en la cultura de “su” coEl edificio, de tres niveles, destacaba por fusionar elementos modernos y tradicionales. La fachada presentaba líneas limpias y simétricas, con amplios ventanales que permitían la entrada de luz natural, mientras que el uso de materiales como el concreto, la piedra y el vidrio aportaban un aire moderno y experimental. Los interiores, meticulosamente diseñados, ofrecían espacios amplios y funcionales con detalles arquitectónicos que realzaban la belleza del lugar. De este modo, el edificio en la calle Petén se convertía en un testimonio más de la evolución de la arquitectura nacional hacia formas más depuradas que reflejaban la búsqueda colectiva de una estética acorde con la visión moderna y progresista de la época.
lonia, habitar con conciencia, respaldar lo local y abrazar prácticas de vida sostenibles.
Fotografía:
Ariadna Polo