© 2026 REIMS 502

/

EN

ES

Todo emp­ieza con la me­mo­ria del lugar.


REIMS 502 toma su no­mbre de un esp­acio fí­sico: una di­re­cción ínt­ima y fu­nda­cio­nal; el edi­fi­cio REIMS, de­pa­rta­me­nto 502, en Pedregal 2, al sur de la Ciu­dad de Mé­xico.


Ahí, entre los ecos del mo­de­rni­smo me­xi­cano, los ampl­ios ja­rdi­nes, la pie­dra vo­lcá­nica, el ta­bi­que apa­re­nte, los re­co­rri­dos, los te­ja­dos color verde olivo y el so­nido del Río Ma­gda­lena co­rrie­ndo de­bajo de las ve­nta­nas, nació una forma pe­rso­nal de se­ntir, mirar y ha­bi­tar el mundo. En Pe­dre­gal 2, cada torre de de­pa­rta­me­ntos se di­fe­re­nciaba por el no­mbre de una ciu­dad fra­ncesa en gra­ndes le­tras de bro­nce. Por una coi­nci­de­ncia, el edi­fi­cio REIMS co­mpa­rtía no­mbre con un ape­llido; con el tie­mpo, ese no­mbre se co­nvi­rtió en hogar, me­mo­ria y ori­gen.


Cree­mos que todos ate­so­ra­mos lu­ga­res así: espacios, re­co­rri­dos y atm­ósf­eras que pe­rma­ne­cen en no­so­tros y nos fo­rman. Desde esa ce­rteza nace nue­stra ma­nera de ent­ender la arq­ui­te­ctura: como una prá­ctica capaz de tocar la vida de las pe­rso­nas, co­nstr­uir re­cue­rdos y dejar una hue­lla po­si­tiva en quie­nes ha­bi­tan lo que pro­ye­cta­mos.


Anh­ela­mos tra­ba­jar con quie­nes se ide­nti­fi­quen con nue­stra vi­sión, nue­stro ofi­cio y nue­stros va­lo­res; con quie­nes enc­ue­ntren en el di­seño un valor agr­egado y crean en la arq­ui­te­ctura como age­nte de acc­ión, infl­ue­ncia y ca­mbio. Bu­sca­mos eje­rcer una prá­ctica se­nsi­ble, apa­sio­nada, ho­nesta y ética, ci­me­ntada en la inv­est­iga­ción, la obs­erv­ación, la exp­eri­me­nta­ción y el ent­end­imiento pro­fu­ndo del sitio, sus infl­ue­ncias y sus po­si­bi­li­da­des.


Te­ne­mos una misma int­enc­ión co­le­ctiva: expl­orar, apr­ender y co­ntr­ibuir a la prá­ctica arq­ui­te­ctó­nica de nue­stro país. Tra­ba­ja­mos desde el re­speto, la co­la­bo­ra­ción y el cui­dado por el ofi­cio, co­nve­nci­dos de que la arq­ui­te­ctura no se co­nstr­uye úni­ca­me­nte con ma­te­ria, arte, té­cnica y co­no­ci­mie­nto, sino ta­mbién con me­mo­ria, co­nfia­nza y una pro­funda re­spo­nsa­bi­li­dad hacia el fu­turo.


Visión:

Eduardo Reims

Todo emp­ieza con la me­mo­ria del lugar.


REIMS 502 toma su no­mbre de un esp­acio fí­sico: una di­re­cción ínt­ima y fu­nda­cio­nal; el edi­fi­cio REIMS, de­pa­rta­me­nto 502, en Pedregal 2, al sur de la Ciu­dad de Mé­xico.


Ahí, entre los ecos del mo­de­rni­smo me­xi­cano, los ampl­ios ja­rdi­nes, la pie­dra vo­lcá­nica, el ta­bi­que apa­re­nte, los re­co­rri­dos, los te­ja­dos color verde olivo y el so­nido del Río Ma­gda­lena co­rrie­ndo de­bajo de las ve­nta­nas, nació una forma pe­rso­nal de se­ntir, mirar y ha­bi­tar el mundo. En Pe­dre­gal 2, cada torre de de­pa­rta­me­ntos se di­fe­re­nciaba por el no­mbre de una ciu­dad fra­ncesa en gra­ndes le­tras de bro­nce. Por una coi­nci­de­ncia, el edi­fi­cio REIMS co­mpa­rtía no­mbre con un ape­llido; con el tie­mpo, ese no­mbre se co­nvi­rtió en hogar, memoria y origen.


Cree­mos que todos ate­so­ra­mos lu­ga­res así: espacios, re­co­rri­dos y atm­ósf­eras que pe­rma­ne­cen en no­so­tros y nos fo­rman. Desde esa ce­rteza nace nue­stra ma­nera de ent­ender la arq­ui­te­ctura: como una prá­ctica capaz de tocar la vida de las pe­rso­nas, co­nstr­uir re­cue­rdos y dejar una hue­lla po­si­tiva en quie­nes ha­bi­tan lo que pro­ye­cta­mos.


Anh­ela­mos tra­ba­jar con quie­nes se ide­nti­fi­quen con nue­stra vi­sión, nue­stro ofi­cio y nue­stros va­lo­res; con quie­nes enc­ue­ntren en el di­seño un valor agr­egado y crean en la arq­ui­te­ctura como age­nte de acc­ión, infl­ue­ncia y ca­mbio. Bu­sca­mos eje­rcer una prá­ctica se­nsi­ble, apa­sio­nada, ho­nesta y ética, ci­me­ntada en la inv­est­iga­ción, la obs­erv­ación, la exp­eri­me­nta­ción y el ent­end­imiento pro­fu­ndo del sitio, sus infl­ue­ncias y sus po­si­bi­li­da­des.


Te­ne­mos una misma int­enc­ión co­le­ctiva: expl­orar, apr­ender y co­ntr­ibuir a la prá­ctica arq­ui­te­ctó­nica de nue­stro país. Tra­ba­ja­mos desde el re­speto, la co­la­bo­ra­ción y el cui­dado por el ofi­cio, co­nve­nci­dos de que la arq­ui­te­ctura no se co­nstr­uye úni­ca­me­nte con ma­te­ria, arte, té­cnica y co­no­ci­mie­nto, sino ta­mbién con me­mo­ria, co­nfia­nza y una pro­funda re­spo­nsa­bi­li­dad hacia el fu­turo.


Visión:

Eduardo Reims

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Todo emp­ieza con la me­mo­ria del lugar.


REIMS 502 toma su no­mbre de un esp­acio fí­sico: una di­re­cción ínt­ima y fu­nda­cio­nal; el edi­fi­cio REIMS, de­pa­rta­me­nto 502, en Pedregal 2, al sur de la Ciu­dad de Mé­xico.


Ahí, entre los ecos del mo­de­rni­smo me­xi­cano, los ampl­ios ja­rdi­nes, la pie­dra vo­lcá­nica, el ta­bi­que apa­re­nte, los re­co­rri­dos, los te­ja­dos color verde olivo y el so­nido del Río Ma­gda­lena co­rrie­ndo de­bajo de las ve­nta­nas, nació una forma pe­rso­nal de se­ntir, mirar y ha­bi­tar el mundo. En Pe­dre­gal 2, cada torre de de­pa­rta­me­ntos se di­fe­re­nciaba por el no­mbre de una ciu­dad fra­ncesa en gra­ndes le­tras de bro­nce. Por una coi­nci­de­ncia, el edi­fi­cio REIMS co­mpa­rtía no­mbre con un ape­llido; con el tie­mpo, ese no­mbre se co­nvi­rtió en hogar, me­mo­ria y ori­gen.


Cree­mos que todos ate­so­ra­mos lu­ga­res así: espacios, re­co­rri­dos y atm­ósf­eras que pe­rma­ne­cen en no­so­tros y nos fo­rman. Desde esa ce­rteza nace nue­stra ma­nera de ent­ender la arq­ui­te­ctura: como una prá­ctica capaz de tocar la vida de las pe­rso­nas, co­nstr­uir re­cue­rdos y dejar una hue­lla po­si­tiva en quie­nes ha­bi­tan lo que pro­ye­cta­mos.


Anh­ela­mos tra­ba­jar con quie­nes se ide­nti­fi­quen con nue­stra vi­sión, nue­stro ofi­cio y nue­stros va­lo­res; con quie­nes enc­ue­ntren en el di­seño un valor agr­egado y crean en la arq­ui­te­ctura como age­nte de acc­ión, infl­ue­ncia y ca­mbio. Bu­sca­mos eje­rcer una prá­ctica se­nsi­ble, apa­sio­nada, ho­nesta y ética, ci­me­ntada en la inv­est­iga­ción, la obs­erv­ación, la exp­eri­me­nta­ción y el ent­end­imiento pro­fu­ndo del sitio, sus infl­ue­ncias y sus po­si­bi­li­da­des.


Te­ne­mos una misma int­enc­ión co­le­ctiva: expl­orar, apr­ender y co­ntr­ibuir a la prá­ctica arq­ui­te­ctó­nica de nue­stro país. Tra­ba­ja­mos desde el re­speto, la co­la­bo­ra­ción y el cui­dado por el ofi­cio, co­nve­nci­dos de que la arq­ui­te­ctura no se co­nstr­uye úni­ca­me­nte con ma­te­ria, arte, té­cnica y co­no­ci­mie­nto, sino ta­mbién con me­mo­ria, co­nfia­nza y una pro­funda re­spo­nsa­bi­li­dad hacia el fu­turo.

Todo emp­ieza con la me­mo­ria del lugar.


REIMS 502 toma su no­mbre de un esp­acio fí­sico: una di­re­cción ínt­ima y fu­nda­cio­nal; el edi­fi­cio REIMS, de­pa­rta­me­nto 502, en Pedregal 2, al sur de la Ciu­dad de Mé­xico.


Ahí, entre los ecos del mo­de­rni­smo me­xi­cano, los ampl­ios ja­rdi­nes, la pie­dra vo­lcá­nica, el ta­bi­que apa­re­nte, los re­co­rri­dos, los te­ja­dos color verde olivo y el so­nido del Río Ma­gda­lena co­rrie­ndo de­bajo de las ve­nta­nas, nació una forma pe­rso­nal de se­ntir, mirar y ha­bi­tar el mundo. En Pe­dre­gal 2, cada torre de de­pa­rta­me­ntos se di­fe­re­nciaba por el no­mbre de una ciu­dad fra­ncesa en gra­ndes le­tras de bro­nce. Por una coi­nci­de­ncia, el edi­fi­cio REIMS co­mpa­rtía no­mbre con un ape­llido; con el tie­mpo, ese no­mbre se co­nvi­rtió en hogar, me­mo­ria y ori­gen.


Cree­mos que todos ate­so­ra­mos lu­ga­res así: espacios, re­co­rri­dos y atm­ósf­eras que pe­rma­ne­cen en no­so­tros y nos fo­rman. Desde esa ce­rteza nace nue­stra ma­nera de ent­ender la arq­ui­te­ctura: como una prá­ctica capaz de tocar la vida de las pe­rso­nas, co­nstr­uir re­cue­rdos y dejar una hue­lla po­si­tiva en quie­nes ha­bi­tan lo que pro­ye­cta­mos.


Anh­ela­mos tra­ba­jar con quie­nes se ide­nti­fi­quen con nue­stra vi­sión, nue­stro ofi­cio y nue­stros va­lo­res; con quie­nes enc­ue­ntren en el di­seño un valor agr­egado y crean en la arq­ui­te­ctura como age­nte de acc­ión, infl­ue­ncia y ca­mbio. Bu­sca­mos eje­rcer una prá­ctica se­nsi­ble, apa­sio­nada, ho­nesta y ética, ci­me­ntada en la inv­est­iga­ción, la obs­erv­ación, la exp­eri­me­nta­ción y el ent­end­imiento pro­fu­ndo del sitio, sus infl­ue­ncias y sus po­si­bi­li­da­des.


Te­ne­mos una misma int­enc­ión co­le­ctiva: expl­orar, apr­ender y co­ntr­ibuir a la prá­ctica arq­ui­te­ctó­nica de nue­stro país. Tra­ba­ja­mos desde el re­speto, la co­la­bo­ra­ción y el cui­dado por el ofi­cio, co­nve­nci­dos de que la arq­ui­te­ctura no se co­nstr­uye úni­ca­me­nte con ma­te­ria, arte, té­cnica y co­no­ci­mie­nto, sino ta­mbién con me­mo­ria, co­nfia­nza y una pro­funda re­spo­nsa­bi­li­dad hacia el fu­turo.

Todo emp­ieza con la me­mo­ria del lugar.


REIMS 502 toma su no­mbre de un esp­acio fí­sico: una di­re­cción ínt­ima y fu­nda­cio­nal; el edi­fi­cio REIMS, de­pa­rta­me­nto 502, en Pedregal 2, al sur de la Ciu­dad de Mé­xico.


Ahí, entre los ecos del mo­de­rni­smo me­xi­cano, los ampl­ios ja­rdi­nes, la pie­dra vo­lcá­nica, el ta­bi­que apa­re­nte, los re­co­rri­dos, los te­ja­dos color verde olivo y el so­nido del Río Ma­gda­lena co­rrie­ndo de­bajo de las ve­nta­nas, nació una forma pe­rso­nal de se­ntir, mirar y ha­bi­tar el mundo. En Pe­dre­gal 2, cada torre de de­pa­rta­me­ntos se di­fe­re­nciaba por el no­mbre de una ciu­dad fra­ncesa en gra­ndes le­tras de bro­nce. Por una coi­nci­de­ncia, el edi­fi­cio REIMS co­mpa­rtía no­mbre con un ape­llido; con el tie­mpo, ese no­mbre se co­nvi­rtió en hogar, me­mo­ria y ori­gen.


Cree­mos que todos ate­so­ra­mos lu­ga­res así: espacios, re­co­rri­dos y atm­ósf­eras que pe­rma­ne­cen en no­so­tros y nos fo­rman. Desde esa ce­rteza nace nue­stra ma­nera de ent­ender la arq­ui­te­ctura: como una prá­ctica capaz de tocar la vida de las pe­rso­nas, co­nstr­uir re­cue­rdos y dejar una hue­lla po­si­tiva en quie­nes ha­bi­tan lo que pro­ye­cta­mos.


Anh­ela­mos tra­ba­jar con quie­nes se ide­nti­fi­quen con nue­stra vi­sión, nue­stro ofi­cio y nue­stros va­lo­res; con quie­nes enc­ue­ntren en el di­seño un valor agr­egado y crean en la arq­ui­te­ctura como age­nte de acc­ión, infl­ue­ncia y ca­mbio. Bu­sca­mos eje­rcer una prá­ctica se­nsi­ble, apa­sio­nada, ho­nesta y ética, ci­me­ntada en la inv­est­iga­ción, la obs­erv­ación, la exp­eri­me­nta­ción y el ent­end­imiento pro­fu­ndo del sitio, sus infl­ue­ncias y sus po­si­bi­li­da­des.


Te­ne­mos una misma int­enc­ión co­le­ctiva: expl­orar, apr­ender y co­ntr­ibuir a la prá­ctica arq­ui­te­ctó­nica de nue­stro país. Tra­ba­ja­mos desde el re­speto, la co­la­bo­ra­ción y el cui­dado por el ofi­cio, co­nve­nci­dos de que la arq­ui­te­ctura no se co­nstr­uye úni­ca­me­nte con ma­te­ria, arte, té­cnica y co­no­ci­mie­nto, sino ta­mbién con me­mo­ria, co­nfia­nza y una pro­funda re­spo­nsa­bi­li­dad hacia el fu­turo.

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