VILLA MERCED
Querétaro, México
480 M2
2024
Villa Merced nace de tres premisas claras planteadas por sus propietarios: construir una casa sencilla para renta, trabajar con materiales accesibles y evocar, de manera sutil, ciertas memorias vinculadas al origen y la historia familiar.
El proyecto se desarrolla a partir de una serie de volúmenes simples, de distintas alturas y techos a dos aguas, organizados en escuadra sobre los linderos de servidumbre del terreno. Esta disposición permite liberar y aprovechar al máximo un jardín central, transformando las restricciones propias de la esquina en una oportunidad espacial protegida de la calle por un talud vegetal y arbolado.
Un porticado articula los recorridos exteriores de la casa y propone una experiencia pausada, donde interior y exterior se relacionan de manera constante a través de cambios de escala, encuadres de luz y la presencia de materiales honestos.
Uno de los objetivos principales fue optimizar al máximo los recursos disponibles. Para ello, se reutilizó la piedra proveniente de la excavación del propio terreno, integrándola como parte esencial de la construcción. La planta alta se resolvió con un sistema prefabricado de panel Covintec, lo que permitió reducir tiempos de obra, aligerar la estructura y mantener una lógica constructiva eficiente.
La materialidad de Villa Merced responde a una idea de sencillez, economía y permanencia. Block, piedra recuperada, panel Covintec, acabados cerámicos y piezas de barro de producción nacional conforman una arquitectura durable, honesta y de identidad mexicana.
Más que reproducir una imagen del pasado, la casa reinterpreta atmósferas familiares desde una mirada contemporánea: una vivienda construida con recursos limitados, pero con una fuerte carga emocional, cultural y material.
Fotografía:
César Belio



































































Residencia suburbana tropical para una familia oriunda de Cancún que por medio de múltiples estrategias de diseño incorpora un extenso programa arquitectónico y se integra con un sensibilizado “sentido del lugar” a su contexto inmediato.
El proyecto parte de una geometría masiva y ciega cuyo primer propósito es albergar un amplio programa de necesidades y evitar la exposición directa al sol durante el día. Consecuentemente, en su proceso de diseño, recoge inspiración de la arquitectura Puuc de Chichen Itzá, donde paralelamente la dominante masa construida, cerrada, con un único punto de acceso y ornamentadas cornisas se fusionan con el paisaje tropical a través del tiempo, diluyendo y fusionando los límites entre ambos entornos.
Un gran patio central perfora este denso cuerpo construido, fungiendo estratégicamente como lucernario, generador de microclima y punto de acceso.
En su interior, un aljibe almacena agua pluvial para riego y evoca simbólicamente los cenotes Mayas, enriqueciendo la experiencia transicional desde la calle al interior de la vivienda.
Villa Merced nace de tres premisas claras planteadas por sus propietarios: construir una casa sencilla para renta, trabajar con materiales accesibles y evocar, de manera sutil, ciertas memorias vinculadas al origen y la historia familiar.
El proyecto se desarrolla a partir de una serie de volúmenes simples, de distintas alturas y techos a dos aguas, organizados en escuadra sobre los linderos de servidumbre del terreno. Esta disposición permite liberar y aprovechar al máximo un jardín central, transformando las restricciones propias de la esquina en una oportunidad espacial protegida de la calle por un talud vegetal y arbolado.
Un porticado articula los recorridos exteriores de la casa y propone una experiencia pausada, donde interior y exterior se relacionan de manera constante a través de cambios de escala, encuadres de luz y la presencia de materiales honestos.
Uno de los objetivos principales fue optimizar al máximo los recursos disponibles. Para ello, se reutilizó la piedra proveniente de la excavación del propio terreno, integrándola como parte esencial de la construcción. La planta alta se resolvió con un sistema prefabricado de panel Covintec, lo que permitió reducir tiempos de obra, aligerar la estructura y mantener una lógica constructiva eficiente.
La materialidad de Villa Merced responde a una idea de sencillez, economía y permanencia. Block, piedra recuperada, panel Covintec, acabados cerámicos y piezas de barro de producción nacional conforman una arquitectura durable, honesta y de identidad mexicana.
Más que reproducir una imagen del pasado, la casa reinterpreta atmósferas familiares desde una mirada contemporánea: una vivienda construida con recursos limitados, pero con una fuerte carga emocional, cultural y material.
En sus fachadas, el proyecto intencionalmente aparenta ser de dos niveles; Sin embargo, su sección oculta cuatro niveles de extenso programa distribuidos desde el sótano hasta la planta alta, albergando funciones específicas en cada uno: servicios, áreas público-sociales, espacios semiprivados e íntimas habitaciones, respectivamente. Desde el interior, las visuales fueron la prioridad, por lo que los espacios se fugan hacia el paisaje exterior por medio del jardín y una alberca “infinity” que se extienden hacia el canal de agua y el campo de golf con la intención de diluir sus límites.
La casa presenta una materialidad sencilla y atemporal, con tonos predominantemente neutrales en piedra, estuco y madera. La implementación de sistemas pasivos, tecnologías en generación de energía y azoteas verdes contribuyen a su eficiencia y razonable sostenibilidad. La colaboración con talentosos interioristas, experimentados ingenieros, excepcionales paisajistas regionales e invaluables artesanos locales que aportaron su destreza, conocimientos y maestría hicieron posible en conjunto la consolidación de este único proyecto e inolvidable experiencia.
Fotografía:
César Belio
Fotografía:
César Belio
MERCED
Santiago de Querétaro, Querétaro
480 M2
2024
VILLA MERCED
Querétaro, México
480 M2
2024
© 2026 REIMS 502
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ES
VILLA MERCED
Querétaro, México
480 M2
2024
Villa Merced nace de tres premisas claras planteadas por sus propietarios: construir una casa sencilla para renta, trabajar con materiales accesibles y evocar, de manera sutil, ciertas memorias vinculadas al origen y la historia familiar.
El proyecto se desarrolla a partir de una serie de volúmenes simples, de distintas alturas y techos a dos aguas, organizados en escuadra sobre los linderos de servidumbre del terreno. Esta disposición permite liberar y aprovechar al máximo un jardín central, transformando las restricciones propias de la esquina en una oportunidad espacial protegida de la calle por un talud vegetal y arbolado.
Un porticado articula los recorridos exteriores de la casa y propone una experiencia pausada, donde interior y exterior se relacionan de manera constante a través de cambios de escala, encuadres de luz y la presencia de materiales honestos.
Uno de los objetivos principales fue optimizar al máximo los recursos disponibles. Para ello, se reutilizó la piedra proveniente de la excavación del propio terreno, integrándola como parte esencial de la construcción. La planta alta se resolvió con un sistema prefabricado de panel Covintec, lo que permitió reducir tiempos de obra, aligerar la estructura y mantener una lógica constructiva eficiente.
La materialidad de Villa Merced responde a una idea de sencillez, economía y permanencia. Block, piedra recuperada, panel Covintec, acabados cerámicos y piezas de barro de producción nacional conforman una arquitectura durable, honesta y de identidad mexicana.
Más que reproducir una imagen del pasado, la casa reinterpreta atmósferas familiares desde una mirada contemporánea: una vivienda construida con recursos limitados, pero con una fuerte carga emocional, cultural y material.
Fotografía:
César Belio